Carcaj

Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Salmo 127:4

Los últimos tres versículos del Salmo 127, son algunos de los más preciosos en la Biblia cuando se trata de pensar sobre nuestros hijos. Bárbara y yo sin duda hemos tenido un “carcaj” lleno con nuestro seis (ver versículo 5). Pero una parte de la recompensa de la cual habla Dios en este pasaje viene con la responsabilidad – la responsabilidad de lanzar a nuestros hijos a la edad adulta en el momento adecuado.

Si has hecho algún tiro con arco o caza con arco, ya sabes que en el momento de hacer el lanzamiento, suceden dos cosas: (1) la flecha sale volando del arco y (2) el tirador siente “bofetada de cuerda” debido a que la cuerda pega contra el antebrazo. Cierto que puede doler – de la misma manera que el vuelo de tus hijos adultos puede doler en el corazón.

Pero hay un objetivo con este dolor. Hay una razón para esta liberación.

Me acuerdo de lo que Jim Elliot escribió a sus padres después de informarles de que estaba llamado por Dios para irse a las selvas de Ecuador como misionero. Al igual que cualquiera padre, los de Jim deseaban para él la seguridad, un ingreso estable por debajo de los pies y un techo sobre la cabeza. Pero él les dijo:

¿Recuerdan cómo el salmista describió a los niños? Dijo que eran una herencia del Señor, que todo hombre debe estar feliz que tenía un carcaj de ellos. ¿Y de qué está lleno un carcaj sino de flechas? ¿Y para qué son las flechas sino para disparar? Así, con los brazos fuertes con la oración, estiren la cuerda del arco hacia atrás y dejen que las flechas vuelen – todos ellos, ¡directamente a los ejércitos del enemigo!

No, no es un proceso fácil. Podrías desear que estos años no tuvieran que llegar tan pronto. Pero cuando usted lanza adecuadamente a sus hijos a la vida adulta – con un sentido bíblico de misión – los coloca bajo el cuidado del Espíritu Santo, ayudándoles a aprender a ser dependientes en Él de forma independiente, convirtiéndose en los hombres y mujeres jóvenes que Él quiere que sean.

  • Miguel Perez

    Dios le bendiga por tan excelentes aportes a los hogares familias